El poder de nuestras decisiones

Por: Lic. Mónica Lewin

Muchas veces escuché, que tal persona tuvo suerte en la vida, o que todo le fue fácil porque nació en una familia que estaba en una buena posición económica.

Es cierto que las condiciones externas existen y que a veces la suerte nos favorece más que otras.

Cuando estudiamos con más detalle la vida a lo largo del tiempo de una persona, nos damos cuenta que mas importante que las condiciones externas en las que nacimos, son las decisiones que fuimos tomando a lo largo de nuestra vida.

Por ejemplo, cuando comemos todo lo que se nos antoja y no hacemos ejercicio lo más probable es vayamos acumulando kilos, y a la larga tengamos algún problema de salud. En cambio si tomamos la decisión de alimentarnos de manera adecuada, y hacer ejercicio estamos favoreciendo que nuestro cuerpo esté sano por muchos años.

Cuando aprendemos a dejar de lado la satisfacción inmediata y podemos esperar, vamos a lograr algo mejor aunque nos lleve un poco más de tiempo.

Son nuestras decisiones y no nuestras condiciones las que determinan nuestro destino.

Para lograr los resultados que queremos, miremos de cerca las decisiones que tomamos.

Las condiciones externas tienen poca influencia en los logros de la vida de una persona.

Más influencia tiene lo que decidimos y las acciones que emprendemos.

Cualquier persona puede hacer lo que se propone si toma las decisiones que la lleven a este lugar.

Tomar una decisión no es solo pensarla, es cortar cualquier otra posibilidad y enfocarse con toda el alma en el resultado al que se quiere llegar.

Es tomar las acciones correctas, que nos van a ir llevando a donde queremos ir.

Literalmente, nos convertimos en lo que nos enfocamos a hacer la mayoría del tiempo.

Si en el camino nos damos cuenta que algo no funciona, hagamos otra cosa, si seguimos haciendo lo mismo vamos a obtener los mismos resultados.

Cada persona tiene el poder de crear un magnífico futuro para si misma, estableciendo y logrando metas poderosas.

De nada sirve formular lo que uno no quiere, porque sin proponerse lo, va a lograr esto.

Por favor no piensen un pájaro azul, no piensen en un pájaro azul.

Que es lo que les aparece ? Probablemente sea un pájaro azul.

El inconciente saltea el ¨no¨ y toma literalmente lo que pensamos.

El primer paso es formular las metas en positivo, ir directamente a lo que queremos lograr, concibiendo lo con claridad y detalles específicos.

El segundo paso es armar un plan de acción para llegar a nuestras metas.

Imaginarlas vividamente y disfrutarlas emocionalmente dos veces al día para estar motivados y en el camino correcto.

Siempre recordemos que lograr la meta es importante, mucho mas importante es la calidad de vida que vamos a ir experimentando en el camino.